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ORQUESTA FILARMÓNICA DE LA CIUDAD DE MÉXICO OFRECIÓ CONCIERTO MEXICANO EN EL PALACIO LEGISLATIVO DE SAN LÁZARO

Publicado el 15 Septiembre 2026
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● El programa estuvo integrado por Sones de Mariachi de Blas Galindo; Kauyumari de Gabriela Ortiz; El Salón México de Aaron Copland; Vals Sobre las olas de Juventino Rosas; Conga del Fuego Nuevo y Danzón no. 2 de Arturo Márquez; y Huapango de José Pablo Moncayo

● El Lobby del Edificio “E” del Palacio Legislativo de San Lázaro se convirtió esta noche en el escenario de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, haciendo de esta su tercera noche con aforo completamente lleno, tras dos conciertos mexicanos en la Sala Silvestre Revueltas en el marco de la Tercera Parte de su Temporada 2026

Como continuación de la tercera parte de su Temporada 2026, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, agrupación insignia de la Secretaría de Cultura capitalina, presentó su tercer Concierto Mexicano, bajo la batuta del director huésped Raúl Delgado, con un programa integrado por Sones de mariachi de Blas Galindo; Kauyumari de Gabriela Ortiz; El Salón México de Aaron Copland; Vals Sobre las olas de Juventino Rosas; Conga del Fuego Nuevo, así como Danzón no. 2 de Arturo Márquez, y Huapango de José Pablo Moncayo, esta ocasión en el Lobby del Edificio “E” del Palacio Legislativo de San Lázaro.

Para dar inicio a esta tercera presentación de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, la diputada Mónica Fernández César, en representación del diputado Ricardo Monreal Ávila, dedicó unas palabras para reconocer lo importante que es reconocer a la música como parte de nuestra historia e identidad, y la responsabilidad que tiene en Estado de acercar el arte y la cultura a toda la población.

“La música forma parte de nuestra identidad como pueblo, nos acompaña en nuestras celebraciones, en nuestros momentos históricos, en nuestras comunidades y principalmente siempre la música nos acompaña en nuestras familias. Es capaz de contar la historia de México sin necesidad de usar una sola palabra. Y cuando una orquesta interpreta música mexicana, no solamente escuchamos instrumentos, escuchamos nuestras raíces, escuchamos nuestra diversidad, escuchamos la memoria de generaciones enteras, escuchamos a México mismo en cada una de estas canciones. Y tenemos la responsabilidad de generar las condiciones para que una niña o un niño o un joven, independientemente del lugar donde haya nacido o de las condiciones económicas de la familia, pueda acercarse a la música, al teatro, a la danza, a la literatura y a todas las manifestaciones de toda nuestra enorme riqueza cultural”, expresó.

Por su parte, Edgar García Véjar, director operativo de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, agradeció enormemente el esfuerzo de hacer este evento posible, así como al público por apoyar y asistir a estos conciertos.

“Me da muchísimo gusto agradecerle a un foro lleno por hacer valer todo este esfuerzo que es traer a una orquesta de este calibre y de esta magnitud a este espacio. Va a ser disfrutado por mucha gente y hace que valga muchísimo la pena. Agradezco a todo el equipo de la Cámara de Diputados por el esfuerzo que hacen no solo hoy, sino constantemente para convertir este espacio en un centro de cultura para un sector de la ciudad que necesita también espacios como este, que necesita de experiencias como esta para hacer valer sus derechos culturales. Me da muchísimo gusto además que ese esfuerzo se está reflejando en salas llenas en públicos recurrentes y cada vez más en muchos más artistas interesados en pisar este que ya se ha convertido también en un escenario”, explicó.

En punto de las 17 horas, el Lobby del Edificio “E” del Palacio Legislativo de San Lázaro comenzó a recibir a las y los espectadores. Familias enteras con infancias, jóvenes y adultos mayores fueron tomando asiento para apreciar esta noche de música y sones mexicanos. En menos de 40 minutos, el lobby del recinto ya estaba llegando a su capacidad máxima, pero la gente seguía llegando; el público terminó por abarcar los balcones de los cuatro pisos del recinto para poder presenciar a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México.

De acuerdo con el director huésped de la Orquesta, Raúl Delgado, este programa se pensó como un recorrido por el país, donde cada canción encarna parte de la identidad mexicana. A las 18:15 horas comenzaron a sonar los acordes de la primera pieza Sones de Mariachi del compositor Blas Galindo (1910-1993), quien con esta pieza remontó al público a los ritmos jalisciense, tierra natal de Galindo.

Los imponentes murales que decoran el Lobby del recinto, en los cuales se plasma la historia de México, desde la cosmovisión de los pueblos originarios, hasta las figuras más emblemáticas de la historia contemporánea, comenzaron a hacer una sinergia con las melodías iniciales, generando una atmósfera llena de orgullo, memoria e identidad.

La segunda pieza, con la composición de Gabriela Ortiz (1964), titulada Kauyumari significa “ciervo azul” entre los wixárika, pueblo originario asentado en la sierra de Nayarit, Jalisco y partes cercanas de Durango y Zacatecas. Kauyumari hace referencia a una guía espiritual durante una peregrinación ceremonial hacia Wirikuta, territorio desértico de San Luis Potosí considerado origen de la creación

En su cosmovisión, con este recorrido se recrea la cacería de unos jóvenes enviados a conseguir alimentos y tuvieran un encuentro con un venado azul, de cuyas pisadas brotaba el cactus alucinógeno llamado peyote, -hikuri entre los wixárika-, mismo que recolectaron llevándolo a su pueblo. Al ingerirlo, sanaron enfermedades, se conectaron con su interior, sus antepasados y la naturaleza. Esta segunda pieza mantuvo cautivado al público mientras los sumergía en un recorrido de armonías y notas que hacían sentir a las y los espectadores parte de este ritual de la persecución del venado azul.

Aaron Copland (1900-1990), compositor de *El Salón México€, hizo su primera vista a México, en 1932, y quedó fascinado por el país luego de visitar sitios turísticos tradicionales como Xochimilco, Chapultepec y el pueblo de Tlalpan, además de aventurarse a la vida nocturna que sucedía en el famoso Salón México. La pieza sumerge al espectador en el recorrido hecho por Copland en su vista por México, a través de fragmentos de canciones tradicionales como “El palo verde”, “La Jesusita” y “El mosco”.

La siguiente pieza, con la composición de Juventino Rosas (1868-1894), titulada Vals Sobre las olas, dio comienzo a la fiesta dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro. A pesar de los ritmos y alegres melodías, el compositor jamás disfrutó del enorme éxito de su obra, trágicamente fue hasta después de su fallecimiento cuando obtuvo el merecido reconocimiento en la historia musical como uno de los valses más reconocidos internacionalmente durante finales del siglo XIX.

Siguiendo con la fiesta, llegó el turno de Arturo Márquez (1950), compositor de Conga del Fuego Nuevo, que con su estilo logró cautivar con sus composiciones en las que mezcla los estilos folclóricos de México y el Caribe. Tomó como inspiración el baile afrocubano de salón surgido en el carnaval, manteniendo una melodía pegadiza y un ritmo que conserva la línea de baile de la conga.  Enseguida comenzó a sonar Danzón no. 2, también de Arturo Márquez, y conforme avanzaba el concierto, la emoción y el clamor por parte del público se hacía cada vez más presente.

Y finalmente, llegó el cierre de oro con Huapango de José Pablo Moncayo (1912-1958), una de las más grandes piezas sinfónicas mexicanas.

El público no pudo recibir con más emoción y calidez la interpretación de esta pieza, con cada compás la atmósfera del Palacio se inundaba de un profundo sentimiento de orgullo, un orgullo que es producto de las emociones y sensaciones que evoca esta melodía, que hicieron sentir una profunda felicidad y amor por el país, por su inmensa diversidad, su vastísima historia y su infinidad de culturas y tradiciones. Luego de una segunda interpretación de la piezas, a petición del público, el concierto finalizó con una enorme ovación por parte de cada una y uno de los asistentes, la emoción era palpable y poder ver la felicidad tanto de los integrantes de la Orquesta, como del público fue genuinamente conmovedor.

Al finalizar, algunos de las y los asistentes compartieron sus experiencias. Susana Rodríguez, quien vino desde Ciudad Nezahualcóyotl únicamente para poder asistir al concierto comentó: “La entrega de los músicos es maravillosísima. La pasión de los músicos y del director, la participación del público, que si el que se balanceaba el ritmo de la música, bueno, me incluyo. Se nos llenaban los ojos de lágrimas…Gracias por abrir estos espacios para el público en general y que podamos asistir además de forma gratuita y poder compaginar historia, murales, música, pasión, alegría”.

Sin duda, esta fue una noche para celebrar la cultura, para celebrar a nuestro país y a su gente. La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México deleitó al público en un recinto emblemático como lo es la Cámara de Diputados, la casa del pueblo, que al haber sido de acceso libre, permitió a las y los espectadores disfrutar de un repertorio emblemático que inundó de emoción y alegría a cada persona presente.

Para conocer todas las actividades de la Secretaría de Cultura capitalina consulta la Cartelera de la Ciudad de México (https://cartelera.cdmx.gob.mx/) y las redes sociales de la Secretaría de Cultura: Facebook, X, Instagram y YouTube.

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