“CHALMEROS DE TEPITO. BARRIO PEREGRINO” RETRATA EN BLANCO Y NEGRO LA FE, LA RESISTENCIA Y LA VIDA DE UNA COMUNIDAD EN EL CAMINO A CHALMA
SC/CPDC/378-26
● El fotoperiodista Alejandro Medina Guzmán presentó en el Museo de la Ciudad de México su libro, editado por Artes de México, resultado de cinco años de acompañar a los peregrinos de Tepito
● La publicación reúne 100 fotografías y testimonios que recorren una peregrinación de tres días y muestran una faceta de Tepito que suele permanecer lejos de las miradas cotidianas
Tepito es uno de los barrios más populares del centro de la Ciudad de México, conocido por sus mercados, por ser un semillero de boxeadores, por su historia marcada por la resistencia, pero, para llegar a una de sus facetas menos conocidas hay que salir del barrio, atravesar la noche, soportar el frío, el cansancio y seguir el camino hasta el Santuario del Señor de Chalma, en el Estado de México. Durante cinco años, el fotoperiodista Alejandro Medina Guzmán acompañó a los chalmeros de Tepito. Lo que comenzó en 2010 a partir de una invitación de su primo, el comerciante del barrio Jonatan Solís Medina, terminó convirtiéndose en un extenso registro de imágenes, experiencias y testimonios que hoy forman parte de “Chalmeros de Tepito. Barrio peregrino”, libro editado por Artes de México y presentado la tarde de este miércoles 9 de septiembre en el Museo de la Ciudad de México, recinto perteneciente a la *Secretaría de Cultura capitalina.
Durante la presentación, Alejandro Medina, autor del libro, compartió la transformación personal que experimentó durante el proyecto, que rápidamente pasó de ser solo un trabajo fotográfico a convertirse en una experiencia espiritual, cultural y humana que modificó su visión de la vida.
“Yo llegué a la peregrinación queriendo retratar personas que caminaban, y salí conociendo a un grupo de personas que me enseñó toda una filosofía de vida. Al peregrinar, recuerden como dicen los chalmeros de Tepito, se peregrina y se camina con la fe, no se camina con los pies porque si no, nunca llegaríamos a donde tenemos que llegar”, expresó.
Asimismo, Miguel Ángel, uno de los lideres de la comunidad de peregrinos de Tepito, destacó la importancia que tienen los ancestros y las familias como responsables de mantener viva la identidad del barrio.
“Ser peregrino es algo que se desprende del alma, porque realmente ya es donde encuentras contigo mismo. Gracias a nuestros abuelos, a nuestros padres, gracias a esas personas que nos han enseñado siempre ese gran valor que tiene este lugar tan mágico. (...) Es fe y voluntad, porque caminando y cantando los caminos son más cortos”, compartió.
Jorge Pedro Uribe, escritor y periodista, destacó el valor documental del libro debido a que conservará su importancia con el paso del tiempo ya que registra una realidad social y cultural del barrio de Tepito que servirá como testimonio histórico para futuras generaciones.
“Entre más se ignora el barrio, más prejuicios hay; entre más lo conoces y lo caminas, más lo respetas y entiendes la complejidad de esas calles. Hay cosas que solo se pueden hacer en comunidad, o que se hacen mejor en comunidad: cocinar, danzar, peregrinar. Todos somos igual de prescindibles. ¿Qué sería del tablero de ajedrez si le faltara una pieza? Así funcionan las ciudades. Tiene que haber comunidad, para que haya organismo, tiene que haber diferentes partícipes”, señaló.
Más que observar la peregrinación desde afuera, Medina decidió caminar junto a quienes la realizan. Durante los primeros recorridos, su cámara permaneció como una presencia discreta: esperaba el momento en que una escena mereciera ser fotografiada y evitaba interrumpir el ritmo del trayecto. Con el paso de los años, la relación construida durante las caminatas transformó esa distancia; los propios peregrinos comenzaron a acercarse para pedirle que los fotografiara.
Esa confianza atraviesa las 100 fotografías reunidas en “Chalmeros de Tepito. Barrio peregrino”, un trabajo de corte documental y testimonial que encuentra en la fotografía una forma de acompañar, observar y conservar la memoria de una tradición comunitaria. Las imágenes, realizadas en blanco y negro, concentran la atención en quienes protagonizan el recorrido y en los gestos, cuerpos y rostros que dan sentido a la experiencia. Lejos de las imágenes estereotipadas que frecuentemente se asocian con Tepito, el libro muestra a una comunidad que encuentra en la peregrinación un espacio de encuentro, apoyo mutuo, devoción y reafirmación identitaria. Cada fotografía revela momentos de cansancio, celebración, introspección y convivencia que acompañan a quienes recorren más de 50 kilómetros en busca del Señor de Chalma.
La tradición chalmera constituye uno de los vínculos culturales más profundos entre diversas comunidades del centro del país. La peregrinación a Chalma forma parte de un amplio patrimonio inmaterial que ha permitido preservar formas de organización colectiva, prácticas rituales y expresiones de religiosidad popular transmitidas de generación en generación.
La peregrinación comienza después de la concentración de los chalmeros en parajes como La Marquesa y el Valle del Silencio. Desde ahí, el camino continúa por municipios como Xalatlaco, Tianguistenco y Ocuilan, entre jornadas nocturnas, cansancio y momentos de convivencia. El libro sigue algunos de los rituales que marcan el trayecto: la parada en el ahuehuete para colocarse coronas de flores, el ascenso al Cerro del Perdón y la llegada al santuario, donde las danzas tradicionales forman parte de la celebración. Uno de los aspectos más significativos que rescata la publicación es la manera en que las familias participan activamente en el recorrido. Mientras los peregrinos avanzan por caminos y senderos, madres, esposas, hermanas e hijas organizan la alimentación en distintos puntos del trayecto, convirtiendo la peregrinación en una experiencia colectiva donde el cuidado y la reciprocidad ocupan un papel fundamental.
La publicación también recupera la historia de la organización de los peregrinos, cuyos orígenes se remontan a finales de la década de 1980 y que se formalizó en mayo de 1990. Entre sus elementos de identidad se encuentra la tradición de cargar su propia cruz de madera, conocida como Santo Madero de Tenochtitlan 40. La fe que acompaña a los chalmeros tiene, además, una historia que se remonta más allá de la devoción contemporánea al Señor de Chalma.
El libro aborda el sincretismo presente en esta tradición y su vínculo con antiguos cultos desarrollados en las cuevas de Ocuilan, donde se veneraba a deidades como Tezcatlipoca y Ozteotéotl. De esta manera, la peregrinación aparece como un espacio donde conviven memoria, espiritualidad popular, tradición y formas contemporáneas de entender la fe.
A lo largo de sus páginas, Alejandro Medina Guzmán construye así un retrato que no se limita a registrar el destino de una peregrinación. Sus fotografías acompañan a una comunidad durante el momento en que abandona temporalmente su territorio para reconocerse en otro espacio: uno hecho de caminos, rituales, cansancio, afectos y creencias compartidas.
La presentación de “Chalmeros de Tepito. Barrio peregrino” en el Museo de la Ciudad de México reunió a quienes se acercaron a conocer este proyecto fotoperiodístico que, después años de caminatas, convierte la experiencia de los peregrinos en memoria visual y testimonial. Un libro que permite mirar a Tepito desde otro ángulo: no únicamente desde las calles que lo han hecho reconocible, sino también desde el camino que sus habitantes recorren juntos cuando el barrio se pone en marcha rumbo a Chalma.
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