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CORO DE LA CIUDAD DE MÉXICO CELEBRA SU 65 ANIVERSARIO CON CONCIERTO “LA CIUDAD QUE CANTA”

Publicado el 07 Julio 2026
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• La secretaria de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis López Bayghen Patiño, llevó a cabo una entrega de reconocimientos a las y los integrantes del coro por su trayectoria y su labor en la preservación de la música coral a través de la historia y para las nuevas generaciones.

• Los 65 años del Coro de la Ciudad de México nos recordaron que la cultura es un espacio de encuentro donde las diferencias no nos separan, sino que nos enriquecen y que las voces, al cantar juntas, no importa de dónde vienen, sino hacia dónde quieren caminar

El pasado sábado 04 de julio de 2026, a las 12 horas, el Coro de la Ciudad de México celebró sus 65 años cantando con un concierto gratuito en el patio central del emblemático Museo de la Ciudad de México. Bajo la dirección, desde 2018, de David L. Arontes Reyes y con el acompañamiento del pianista Luis Hernández, esta tarde el antiguo palacio de los Condes de Santiago de Calimaya cobijó las melodías de este elenco para conmemorar su trayectoria, la de las generaciones que les antecedieron y el público que les ha acompañado fielmente en su andadura.

Esta emotiva celebración presentó un mosaico sonoro donde la historia de la música, la historia de nuestro país y de nuestra ciudad se conjugaron para construir un paisaje de ritmos y melodías que nos remontaron a nuestras raíces, identidad y cultura. Además, la secretaria de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis López Bayghen Patiño, llevó a cabo una entrega de reconocimientos a las y los integrantes del coro por su trayectoria y su labor en la preservación de la música coral a través de la historia y para las nuevas generaciones.

La primera etapa del concierto fue un homenaje a piezas internacionales que han marcado la historia de la música y de la ópera, como: El hombre de la Mancha I. Yo soy yo, Don Quijote; Amor de hombre y Fantasma de la Ópera. Para introducirlas, David Arontes, director del Coro de la Ciudad de México, dedicó unas palabras para recordar que el teatro, y especialmente la música, siempre han sido un vehículo de la comunicación y expresión humana, y en México la música ha estado presente, registrando nuestra historia, desde los pueblos originarios, pasando por el virreinato, el México independiente, hasta nuestros días.

“La música tiene un poder extraordinario, habla todos los idiomas sin necesidad de traducirse, cruza fronteras, atraviesa los siglos y nos recuerda que, antes que habitantes de un país, somos personas capaces de emocionarnos con las mismas historias. Un idealista que se niega a renunciar a sus sueños, un amor que transforma la vida o una voz que nos llama desde lo más profundo de nuestra conciencia pueden nacer en cualquier rincón del mundo y, sin embargo, terminan perteneciendo a todos”, expresó.

La segunda parte de la celebración estuvo dedicada a las y los jóvenes que llegaron a la Ciudad de México para cumplir sus sueños, para compartir los recuerdos de sus tierras desde Yucatán, Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Aguascalientes y muchos otros lugares. Canciones como: Dime, de Gonzalo Curiel; Un Madrigal, de Ventura Romero; Negra Consentida, de Joaquín Pardavé; Peregrina, de Ricardo Palmerín; Mi viejo amor, de Alfonso Esparza y Caminante de Mayab de Guty Cárdenas resonaron en las paredes de este recinto.

El tercer acto conmemoró a la música regional mexicana, y nos recordó que la música tradicional mexicana nació mucho antes de que se escribiera en una partitura, se aprendía escuchando a los mayores, se compartía en las reuniones familiares y se enriquecía con cada verso nuevo. El Cascabel, de Lorenzo Barcelata y el Popurrí Mexicano fueron las piezas protagonistas de este tercer momento.

Para cerrar con este festejo, David Arontes expresó unas palabras en homenaje a la Ciudad de México, una ciudad que aloja millones de historias, historias que se cuentan en canciones, canciones que nos representan y que guardan la memoria de una nación entera.

“Yo creo que una ciudad se conoce, sobre todo, por las historias que guarda y por las canciones que inspira. La nuestra nació entre el agua y todavía conserva la memoria de aquel lago donde florecieron las primeras chinampas. A veces se esconde detrás del su rostro más amplio. Entonces aparece el canto de un ave que busca dónde hacer su vida, el color de un rehilete que gira sin detenerse, la valentía de quienes salen todos los días a construir su vida y la inmensa diversidad de quienes la llaman hogar”, anotó.

Luego de estas palabras comenzó a sonar la pieza final: Mi ciudad, de Alonso Ontiveros Carrillo. Con aplausos rítmicos del público, gritos de apoyo y felicidad, y cañones de confeti, terminó esta gran fiesta por la música y la cultura mexicana. O eso pensaba el público, pues el Coro los sorprendió con una última pieza, Danzones de Lara, que puso a bailar a cada uno de los presentes.

Así finalizó este gran evento, con un emotivo recorrido por nuestra historia a través de la música, reconociendo nuestras historias en cada una de estas melodías y festejando al Coro de la Ciudad de México por 65 años de labor en la construcción de un espacio donde las diferencias enriquecen a cada uno de sus miembros y a nuestra ciudad.

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