150 COMPAÑÍAS HICIERON VIBRAR EL CENTRO CULTURAL OLLIN YOLIZTLI DURANTE EL 19° ENCUENTRO PLURAL DE DANZA
SC/CPDC/174-26
- El encuentro reunió a participantes de todas las edades, desde infancias que comienzan su formación artística hasta personas adultas mayores que encuentran en la danza un espacio de expresión
● Las actividades continuarán este miércoles 29 de abril en el Salón Los Ángeles, donde la comunidad volverá a reunirse para celebrar el cierre de Plural
La danza, ese lenguaje que no necesita palabras, memoria del cuerpo en movimiento, disciplina que traduce lo invisible, la emoción, el pulso, la identidad, en presencia tangible.
Cada 29 de abril, el mundo la celebra en conmemoración del natalicio de Jean-Georges Noverre, figura clave en la transformación del ballet hacia una forma expresiva moderna. En ese marco, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México ha construido su propia celebración: el Encuentro Plural de Danza, una plataforma que abre escenarios, derriba fronteras y coloca al movimiento en el centro de la vida pública.
Este martes 28 de abril, el Centro Cultural Ollin Yoliztli se convirtió de nueva cuenta en epicentro de esta celebración colectiva con más de 100 bloques de programación. Desde temprano, el recinto comenzó a poblarse de cuerpos en tránsito: niñas ajustando sus zapatillas, jóvenes repasando secuencias, personas adultas mayores que llegaban con la certeza de que bailar también es una forma de seguir habitando el mundo.
En punto de las 11:00 horas el recinto se transformó en el centro de la diversidad dancística con la presentación de Bliss on Wheels, escuela de danza sobre patines. Con la ligereza de quienes dominan el asfalto y el escenario, la compañía no solo abrió el programa oficial; nos recordó que la danza también es libertad.
Durante más de nueve horas, los espacios del recinto se multiplicaron. La Sala Hermilo Novelo, la explanada, la fuente y los foros Luis Fandiño y La Scala funcionaron como escenarios simultáneos donde se presentaron 150 compañías. Era imposible abarcarlo todo, mientras en un punto sonaba el taconeo firme del folclor, en otro se desplegaba la fluidez de la danza contemporánea o la precisión del ballet.
“Es bonito ver la escuela llena de gente reunida por la danza. Me gusta esta locura de saber que hay una función aquí y otra allá; aunque sólo vemos fragmentos de las otras obras, porque también estamos en función, siempre nos asombran las muestras”, compartió Rubí Guzmán, integrante de la Escuela de Danza Contemporánea del recinto.
En la explanada, el folclore hizo vibrar la tierra. Faldas en vuelo, colores encendidos y zapateados que marcaban el ritmo de una memoria compartida. Ahí, agrupaciones de distintas latitudes del país recordaron que la tradición no es pasado, sino una herencia que se actualiza con cada generación que la interpreta.
A unos metros, en la fuente, el mundo se ensanchaba. Flamenco, danzas polinesias, fusiones contemporáneas y exploraciones corporales convivían. Cada propuesta parecía abrir una ventana a otras geografías, historias y maneras de sentir el cuerpo.
En el Foro Luis Fandiño, la experimentación tomó lugar con piezas que desdibujaron las fronteras entre técnica y emoción.
Mientras que, en el Foro Scala, la disciplina del ballet y las danzas de raíz más formal construyeron un contrapunto donde la precisión se convertía en poesía. Quizás lo más significativo no ocurrió en un escenario específico, sino en el tránsito entre ellos. En los pasillos, en las bancas, en las miradas compartidas.
Infancias que observaban con asombro, como quien descubre un mundo posible, en las personas que encontraban en la danza un refugio, un espacio donde el tiempo no se mide en años, sino en movimientos.
“Es muy bonita la energía que hay entre todos los compañeros, compañeras y el público. Mi esposa y yo tenemos seis meses que nos incorporamos al ensamble, somos principiantes y estamos creciendo día con día, pues mientras el cuerpo nos permita, queremos bailar”, dijo Efraín Cuellar, estudiante del Taller de Ensamble Folklórico de la Ciudad de México.
En ese cruce de generaciones, Plural revela su sentido más profundo. No se trata únicamente de exhibir talento, sino de regenerar el tejido social, de abrir espacios donde alguien puede imaginarse artista por primera vez o reencontrarse consigo mismo a través del cuerpo.
“Vengo del Deportivo Rosario Iglesias Rocha, que es un espacio para el adulto mayor. El haber ensayado y que ahora esto culmine así se siente divinamente. Tengo 71 años y en mi vida el baile lo es todo”, subrayó Marta Aguilera, integrante del encuentro.
Cuando la tarde comenzó a caer, los escenarios no se vaciaron: se transformaron. La energía se mantuvo en circulación constante, como si el movimiento se negara a detenerse.
Así, el encuentro no sólo celebró la danza, sino su capacidad de convocar, de reunir, de hacer comunidad desde la diversidad.
“Venimos desde el Estado de México para ver a mi hijo. Es la primera vez que se presenta en un escenario así y no imagina lo orgullosa que me siento. Verlo ahí, bailando, me hace pensar que todo vale la pena, los ensayos, los traslados, todo. Estos espacios son muy importantes porque aquí los chicos se sienten vistos”, mencionó María Hernández, madre de uno de los participantes.
El 19° Encuentro Plural de Danza no sólo muestra lo que somos capaces de crear, sino también lo que podemos construir juntos cuando el arte se vuelve un derecho y no un privilegio. Las actividades culminarán el día de mañana en el Salón Los Ángeles, donde la danza volverá a convocar a la comunidad para celebrar, una vez más, la fuerza del cuerpo como lenguaje universal.
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