El Centro Cultural de Apatzingán, impulsado por el FCE, una valiosa experiencia de política pública
SC/DDC/CP/0315-17 Ciudad de México, 5 de mayo de 2017
• Presentan el libro Cultura de paz. Palabra y memoria. Un modelo de gestión cultural comunitario, que recupera la experiencia de este espacio en la Tierra Caliente de Michoacán
• El modelo es muy valioso porque mueve a pensar cómo combatir desde todas las trincheras posibles y todos los niveles la normalización de la violencia: Déborah Chenillo
El Centro Cultural de Apatzingán, Michoacán, impulsado desde 2013 por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en una de las zonas más violentas del país y desarrollado bajo la premisa de involucrar a las comunidades, representa una valiosa experiencia de política pública que debería replicarse en otras regiones de México, coincidieron en señalar promotores culturales, artistas y escritores que presentaron el libro Cultura de paz. Palabra y memoria. Un modelo de gestión cultural comunitario.
El volumen, presentado la noche de este jueves 4 en la librería del Fondo de Cultura Económica “Rosario Castellanos”, recupera el proceso de creación de este espacio en la Tierra Caliente michoacana y propone, a partir de ello, un modelo de acción y gestión cultural.
Al presentar el libro, el escritor y periodista José Carreño Carlón, director general FCE y principal impulsor del proyecto, destacó que este modelo de gestión cultural comunitario se ha construido en los últimos tres años junto con las comunidades de Tierra Caliente, en Michoacán.
En este sentido, anunció que, en colaboración con la Secretaría de Educación Pública, “esta propuesta pedagógica de cultura de paz, va a llegar a cinco escuelas normales rurales. Nuestros talleristas irán a la Normal de Ayotzinapa, Guerrero; a la de Tiripetío, Michoacán, y a las de Zacatecas, Chiapas y Tlaxcala. En todas estas escuelas, se compartirá el modelo construido en Apatzingán”.
Tras resaltar la presencia de mediadores de Salas de Lectura y Libro Clubes de la Ciudad de México en la presentación, Carreño Carlón también informó que en este año “se dispone llevar el modelo de cultura de paz al Faro de Oriente y se participará con dos seminarios en el Encuentro de Lectores que realizará la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México”. También dijo que se prepara la promoción en otros estados de esta experiencia del modelo de cultura de paz.
“Éste es un libro que más que leerlo hay que vivirlo: desde los trabajos de rehabilitación de la vieja estación de ferrocarril de Apatzingán, hasta escuchar los temores, los anhelos, conocer los sueños y pesadillas de una comunidad tan violentada por la violencia criminal. Había que hacer el esfuerzo por participar en sus proyectos de vida. Ahí entendimos que la primera condición para avanzar en un proyecto de reconstitución del tejido social en estas condiciones radica en la participación muy intensa de las comunidades”, apuntó.
En su participación, Déborah Chenillo Alazraki, Coordinadora de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura capitalina, expresó: “Hay muchas experiencias comunitarias, pero muy pocas con los resultados de este esfuerzo. Se hizo aquí además algo muy poco común: compartir la experiencia como punto de partida para el trabajo de muchos otros. Quienes han realizado este proyecto, han hecho una aportación importante en la gestión cultural de este país”.
Por ello, felicitó a todos los involucrados, “porque lograr política participativa, hacer que el modelo funcione y tener aún la gentileza de compartirlo es muy poco común. Ésta es una experiencia de política pública muy importante. Estamos ante un día de celebración. Este libro es una manera de sintetizar toda una experiencia que se vuelva ahora una especie de tesoro de experiencia de modelo de gestión cultural”.
La experiencia de Apatzingán y el volumen que la recoge, apuntó también Déborah Chenillo, “es por tanto un punto de partida para la reflexión y el diálogo. El libro abre la posibilidad de definir conceptos y crear políticas públicas transversales como resultado de experiencias comunitarias. Han logrado un círculo virtuoso muy importante. Han hecho un ejercicio de política pública que hay que transversalizar”.
Este modelo de gestión cultural, concluyó, “es algo muy valioso a nivel nacional, que convoca a promover esfuerzos para que esa experiencia en la Tierra Caliente pueda hacerse en otros lugares. Es muy valioso porque mueve a pensar cómo combatir desde todas las trincheras posibles y todos los niveles la normalización de la violencia. Es un gran legado del modelo, demostrar cómo la participación ciudadana puede generar política pública de una manera práctica”.
El modelo de acción o gestión cultural del Centro Cultural de Apatzingán se basa en tres ejes: una estrecha colaboración de los tres órdenes de gobierno (el municipal, el estatal y el federal); una intensa participación de la comunidad, bajo el convencimiento y el compromiso de refundar juntos una nueva forma de comunidades e instituciones, y, tercero, el desarrollo de una cultura de paz, donde se cumplen los derechos humanos para todos y hay condiciones para imaginar y operar proyectos compartidos.
El libro Cultura de paz. Palabra y memoria. Un modelo de gestión cultural comunitario también fue comentado por el artista plástico Mauricio Gómez Morín, quien impartió talleres de artes plásticas en este proyecto en Tierra Caliente, así como por Marina Núñez Bespalova, directora general de Publicaciones de la Secretaría de Cultura federal, y la escritora Socorro Venegas, quien colabora con la editorial Fondo de Cultura Económica.
En el acto también estuvo presente Silvia Figueroa, Secretaria de Cultura del estado de Michoacán, así como una nutrida delegación de promotores culturales de Apatzingán. El grupo musical Las Campiranas, integrado por mujeres, ofreció un recital de sones de Tierra Caliente y se llevó a cabo además una muestra gastronómica de esta región michoacana.
La cartelera de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México está disponible en http://www.cultura.cdmx.gob.mx/, y en redes sociales a través de @CulturaCDMX, con los hashtags #CiudadSinMuros y #SoyCultura.
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