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Inauguración de la XVII Feria Internacional del Libro en el Zócalo

Publicado el 13 Octubre 2017

Inauguración de la XVII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México, Discurso de Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura de la CDMX.

Jueves 10 de octubre de 2017

Hola, muy buenas tardes. Sean todos y todas bienvenidos a este extraordinario palacio virreinal: Dr. Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, buenas tardes; excelentísimo Embajador de Chile; Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas; Elena Poniatowska, nuestra invitada de honor a esta ceremonia; Jorge Gutiérrez de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal.

Compañeros y amigos, la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México ha sido siempre un espacio de encuentro y de reflexión, un espacio de comunidad. Esta Feria se ha caracterizado por ser escenario de la palabra en un sentido muy amplio, por ello el eco de los acontecimientos tanto de nuestro país como del resto del mundo han sido parte sustantiva de la esencia de esta gran fiesta del libro.

Como manifestación cultural de la vida pública de la Ciudad de México, la Feria del Zócalo, bajo el lema “Cultura solidaria”, reconoce las experiencias que ha vivido la ciudad a causa de los sismos del pasado 19 de septiembre. Su extensa programación dará cuenta de dicho suceso y de las diversas iniciativas públicas y ciudadanas que nos han demostrado, una vez más, que el corazón de esta gran urbe es un corazón joven, dispuesto a salir a las calles para tomar la ciudad en sus manos.

Los invitados especiales de esta Feria son precisamente los jóvenes de la Ciudad de México, rescatistas, voluntarios, manos solidarias que hacen posible que esta ciudad esté orgullosamente de pie. Con la Feria vamos a iniciar la construcción de la memoria histórica de este acontecimiento, vamos a provocar diálogos, conversaciones, vamos a registrar y documentar experiencias.

Asimismo, esta décimo séptima edición de la Feria reivindica la voz y las plumas de los periodistas ante la grave crisis de acoso y violencia que sufre este gremio y de cómo la palabra en medio de la violencia, en medio de la guerra, en medio de la crisis sigue siendo una herramienta fundamental, la más poderosa en la construcción de la paz. Dar testimonio del mundo sin dejar de tener una postura ante lo que se mira y se desea nunca ha sido tarea fácil, hoy, a veces, pareciera imposible. Desde Siria y Túnez hasta Chile, Colombia, Ciudad Juárez, Culiacán, Tabasco, Veracruz, Xalapa, más voces de los periodistas que defienden la paz y la libertad de expresión estarán y están ya presentes en esta Ciudad.

Esta Feria es también una forma de agradecimiento, una forma de reconocimiento a la valentía y al profesionalismo de su labor. Los que estamos aquí reunidos hoy sabemos que la cultura es fundamental para la reconstrucción social de México, que la cultura y la palabra son fundamentales para reconstruirnos a todos. Como invitadas de honor a esta Feria tenemos a las Letras Chilenas, se suman a lo dicho anteriormente, ya que además de solidarizarse con nuestra Ciudad —hace apenas una hora el Jefe de Gobierno entregaba un reconocimiento a la delegación chilena por su apoyo en los recientes sismos—, mostrarán nuevas posturas editoriales y literarias, al tiempo que recordamos a figuras imprescindibles de ese país sudamericano, como la gran Violeta Parra en su Centenario, y al escritor Roberto Bolaño —ese punto de encuentro entre la cultura y literatura chilena, y la literatura mexicana—, autor además de un último libro imprescindible, 2666, que es también la memoria de la violencia y del horror de la guerra en México.

A través de distintas actividades vamos a reconocer, vamos a recordar a Elena Garro, Sergio González Rodríguez, Eduardo del Río “Rius”, Javier Valdez, periodista recientemente asesinado; estará en nuestra ciudad su compañera de vida, su viuda, junto con muchos compañeros de profesión. Vamos también a reconocer al poeta y filósofo Ramón Xirau, vamos a reconocer y rendir homenaje al chileno Pedro Lemebel, como decía, a Violeta (Parra) y a Roberto Bolaño, a Clarice Lispector y a Ricardo Piglia.

Por último, antes de dar los agradecimientos correspondientes, quisiera destacar el impulso que el Gobierno de esta Ciudad le ha dado al reconocimiento de los profesionales del arte y la cultura con la entrega de los premios que a continuación se otorgarán de manos del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Quiero felicitar a todos los ganadores del Premio Carlos Monsiváis en sus distintas disciplinas, del Premio Elena Poniatowska —quien acaba de desembarcar de Chile en este momento—, del Premio Cenzontle, lengua indígena, del Premio de Dramaturgia Joven Vicente Leñero, del Premio de Poesía Joven Alejandro Aura, de los premios que hoy dan cuenta de la relación entre cultura y comunidad, cultura y paz, cultura y diálogo.

Esta Feria se puede hacer porque colabora muchísima gente porque esta Feria del Libro es una fiesta de la Ciudad, pero que se construye con las voluntades más diversas. En primer lugar quiero agradecer al Jefe de Gobierno, porque en medio de esta crisis, de la reprogramación del Zócalo, de las eventualidades, decidió apoyar esta Feria, que no se interrumpiera por nada del mundo y fuera posible que hoy la estemos inaugurando con 10 días de larguísimas actividades, más de 1400 actividades; 300 expositores; alrededor de 800 sellos editoriales; 400 escritores de México, 90 del mundo; 300 participantes en talleres, conferencias, diálogos; músicos.

Quiero agradecer el apoyo de la Secretaría de Cultura Federal, sin la cual esta Feria sería imposible, muchas gracias; a la Embajada de Chile y otras invitadas; a las embajadas de Austria, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Katar y Suecia, por su enorme participación en esta fiesta; al Consulado Honorario de Islandia; a las organizaciones e instituciones culturales de diplomacia internacional de Suecia, de Noruega, de Finlandia y de Islandia; al Instituto Coreano en México; al Instituto Goethe, al Foro Cultural de Austria; a mis compañeros y compañeras de gabinete; a la Cámara Nacional de la Industria Editorial, muchas gracias, no solamente por ser parte fundamental de esta celebración sino además por acoger en calidad de refugiados al área productora de esta Feria, que nos quedamos por un tiempo sin oficinas, de manera que estamos ahí bajo el cobijo de la Cámara organizando esta actividad; a los compañeros y compañeras de la Brigada para Leer en Libertad, patrimonio cultural de esta Ciudad; a la Asociación de Escritores de México; a la Academia Mexicana de la Lengua, que sin ningún problema sale de ese espacio de retiro donde los académicos hablan de cada palabra, la desentrañan, la entienden, la traducen, la reflexionan, sale a la plaza pública a hablar de la palabra y a compartir el saber de los académicos; al Fondo de Cultura Económica; al Instituto de la Juventud de la Ciudad de México, muchísimas gracias; al Seminario de Cultura Mexicana; al Foro Móvil La Chula; a la Asociación Mexicana de Narradores Orales Escénicos; al Colectivo ConcentrArte; a todos ellos muchas gracias.

Y para terminar quiero pedir especialmente un aplauso para el equipo que hace posible esta Feria, a la persona de Déborah Chenillo y de Marianna Palerm. Quiero felicitarlas por el enorme esfuerzo de reconstruir la Feria tras los sismos, tras la emergencia, tras los procesos de duda. Muchísimas gracias y felicidades a todos y a todas.

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