Herramienta de accesibilidad para
personas con discapacidad
Portal de Accesso

Presentación de la memoria Derechos Culturales y Políticas Públicas

Publicado el 22 Noviembre 2018

Ciudad de México, 22 de noviembre de 2018

Presentación de la memoria Derechos Culturales y Políticas Públicas. Reflexiones sobre la gestión 2014-2018 en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México

Discurso del Secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín

Hola, muy buenas tardes a todos, me he parado para verlos más cerca porque aquí está una parte considerable de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y todo lo que se ha dicho aquí es obra de este trabajo colectivo, de este trabajo a la luz del día donde somos comunidad, un cuerpo trabajando en favor de la cultura, un cuerpo diverso, finalmente con un enorme corazón por la cultura.

Quiero decir que me importa mucho lo que se ha dicho aquí, de estos años de trabajar con un Consejo de Fomento y Desarrollo Cultural. Creo que lo que las instituciones deben hacer, y los funcionarios, siempre es estar rodeados de personas que saben mucho más, que sepan otras cosas y tengan un punto de vista independiente. Cuando los consejos no están listos para aprobar a los funcionarios, es que no sirven para nada y éste no ha sido el caso, el Consejo de Fomento y Desarrollo Cultural de la Ciudad de México tiene una parte institucional donde estamos representados otras áreas de gobierno, tecnología, educación, finanzas, turismo, desarrollo social, desarrollo para las comunidades, etcétera.

Prácticamente todas las instancias de gobierno, donde están representados los legisladores, la Comisión de Cultura y Patrimonio del Congreso de la Ciudad de México, pero sobre todo los que están representados en la ley individual y eso es muy importante, por su obra, su trabajo, por su compromiso e independencia, creadores y como se ha dicho aquí, también una visión desde la antropología, también hay una visión desde lo social; eso, efectivamente, ha sido una característica.

Me acuerdo cuando estábamos haciendo la Constitución de la Ciudad de México, alguien nos acusó de haber “antropologizado” el concepto de cultura, esto es extraño, porque la antropología se dedica a estudiar la cultura, pero como si hubiese una resistencia o quizá sólo un extrañamiento de que se superara la idea estrecha de que la política cultural significa el fomento a la creación de las bellas artes y la difusión de ésta entre la sociedad, que a eso se reduce su formación, pero la idea de que la cultura, es muy importante decirlo, no debe ser en forma elitista.

La expresión humana tiene requerimientos muy complejos, aprender a tocar un violín y ser parte de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México es complicadísimo, muy difícil en la vida y eso es lo que hay que preservar, proteger como un tesoro, pero también ver el mundo o la sociedad de una manera más diversa, y encontrar, como los antropólogos nos enseñaron, que la cultura hace ver las diversas formas de concebir el mundo, sus deseos, sus valores de una comunidad, pues ésta se da en nuestra sociedad de una manera muy diversa.

Ya lo decía Saúl Juárez muy bien, y creo que esa visión desde la antropología, cuando nos permitió romper algunas fronteras de los tabús sobre lo que es y no es cultura, sobre lo que las instituciones deben y no deben atender y eso nos ha llevado, efectivamente, a tener una idea profunda de lo que son los derechos culturales. Se dice, curiosamente, que los destinatarios de las políticas de salud son todos los ciudadanos, no los médicos ni las enfermeras que forman parte de esa creación social, porque lo que se garantiza es el derecho a la salud de todos. A veces desde las instituciones culturales se cree que la tarea es atender a los creadores de las instituciones culturales, pero entender que es una tarea y un ejercicio colectivo y comunitario de todos y es una tarea de todos, no sólo de los creadores.

Hay cierta reluctancia de que ya en la Constitución Política, como decía Juan Villoro “los derechos de los habitantes de esta ciudad es de aquel que se encuentre en él”, pero los derechos culturales, incluso por si salía la duda, se puso derechos culturales de los habitantes y visitantes, es decir, que cualquiera que esté en esta metrópoli tiene los derechos que se expresaron en esos ejes, exclusivos a los derechos culturales.

Eso nos plantea además en el tiempo contemporáneo una tarea, no sólo somos una ciudad de emigrantes, prácticamente todos los que estamos en esta sala, quizá la gran mayoría nacimos aquí, nuestros padres empiezan a ser menos y nuestros abuelos comienzan a ser una minoría. Desde el oráculo de Huitzilopochtli, desde la salida de Aztlán, esta ciudad es una ciudad enriquecida y creada por migrantes, pero el mundo en el que estamos viviendo la migración se ha criminalizado, donde los movimientos sociales humamos, la política cultural tiene que ser profundamente atenta a esa realidad. La política cultural debe tener como tarea fundamental confrontar esa visión, para parecer desconcertante nuestra propia nación de xenofobia, de nuestro odio al otro, de violencia contra quienes no nacieron en nuestro sueño.

Quiero dar las gracias a este consejo de gente que sabe mucho más que yo, cada reunión para mí es como ir a un examen profesional frente a los tutores, y creo que es muy emocionante hacerlo así. De lo que se trata es de saber que no se debe imponer una manera y tener la arrogancia de que uno sabe todo, y de que uno tiene las mejores ideas para cualquier tema, sino que hay que pensar en hacer del diálogo y de la conversación, de la manera en que se conducen las instituciones, pero para mí el consejo son personas mucho más preparadas que yo, lo mismo pienso del equipo de trabajo de todos los compañeros que hemos construido esto. Todos saben más que el Secretario en sus materias y ahora que convocan a Alejandro Aura, que está aquí presente y tantas veces hemos estado aquí. Me acuerdo cuando le gustaba decir: “yo vine aquí para decir que sí”, le disgustaba decir que no.

Y le emocionaba porque había buenas ideas, buenas iniciativas, y yo creo que es una postura vital, fundamental, poder decir sí a la vida, al amor, a los compañeros, sí a los problemas, sí a los hijos. Lo que hice con gran parte de todo este equipo de trabajo es decir que sí y eso ha sido un gran placer; muchas veces no sé cómo se le puede pagar a alguien por eso. Es un inmenso privilegio el crecer con muchos de ustedes, hace 20 años dejé el periodismo, que era de lo que vivía, para incorporarme al gobierno del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y acompañar a Alejandro Aura en la creación del Instituto de Cultura de la Ciudad de México, que era una idea que, por cierto, cuando llegamos ya estaba en la mesa la propuesta del antropólogo Leonel Durán, que es antecedente fundamental del nacimiento de esto.

De hecho, también esperábamos con gusto que pudiera hacerse cargo del instituto antes del nombramiento de Alejandra. Recuerdo que había académicos, pero hace 20 años, muchos de los que estamos aquí en esta sala no nos conocimos, el equipamiento, en comunicación, en las áreas de lo que se llamaba desarrollo cultural, de la cultura comunitaria y otras áreas, en los museos de las instituciones, que también nos han acompañado y con las que tenemos una relación institucional que no estén propiamente adscritos a la Secretaría y la posibilidad de encontrarnos 20 años después ha sido un regalo en la vida.

Nos conocimos muchos de los que estamos aquí, más jóvenes con el entusiasmo de aquella fiesta, cuando la ciudad tenía por primera vez su derecho de escoger a sus gobernantes y lo hacía por la izquierda. La ciudad desde ese entonces no ha dejado de votar por la izquierda, creo que eso es una gran experiencia de esta ciudad y empezamos a pensar en algunas ideas en común y esas ideas crecieron, se transformaron, vivieron crisis, volvieron a ponerse en marcha y la posibilidad de volver, 15 o 16 años después, a trabajar esta Secretaría y encontrarme con todos ustedes; esa fuerza, ese espíritu, ha sido fascinante de verdad.

La gente que trabaja en las instituciones culturales son como activistas, militantes de la cultura, no se hubieran podido hacer estas actividades que incluso para muchos medios ha sido extenuante, se han hecho tantas cosas que los medios no alcanzan a digerirlas y a poderlas documentar. Ha sido un trabajo que no se hubiera podido hacer sin, por ejemplo, los compañeros de equipamientos; no sé si hay algunos que hayan venido desde Iztapalapa hoy, pero les pido que les regalen un aplauso.

Hablando de esto, muchas veces nadie reconoce cómo esta cultura burguesa y clasista que tanto nos hace daño, los créditos no aparecen y son irremplazables, las áreas administrativas, los contadores, aquellos que hacen que esa sangre necesaria, ese oxígeno de las finanzas fluya, se llegue a tiempo, se paguen proveedores, se sostengan las tareas, también a toda el área de administración, de planeación, de finanzas, un aplauso, por favor. A los y las compañeras de las áreas sustantivas, desde todas las labores, administrativas, programar, recibir a los que visitan los museos, a todas las áreas operativas del área de patrimonio, de desarrollo cultural comunitario, del área de planeación de la asesoría del Secretario, de comunicación, a todos los compañeros de la Orquesta Filarmónica, de la Ollin Yoliztli, de los Faros, muchísimas gracias y de verdad ha sido un gran placer. También quiero agradecer a todos estos espacios con los que hemos tenido algún tipo de relación, son espacios independientes de la sociedad civil, museos, escuelas de la voz, en fin, gran cantidad de asociaciones civiles que tienen que ver con el teatro, con la formación y difusión de las artes en todas sus manifestaciones.

Hoy nos acompañan aquí del Museo José Luis Cuevas, que es un ejemplo de lo que hablo, de la Casa del Poeta también, de verdad muchísimas gracias, del Museo del Estanquillo de Carlos Monsiváis, del Antiguo Colegio de San Ildefonso, muchísimas gracias. No sólo la Secretaría de Cultura hace trabajo cultural en la ciudad, otras instituciones también, la autoridad del Centro Histórico, muchas gracias por todo, a los diputados, se encuentran hoy dos diputados aquí.

Quiero decir que la primera iniciativa es la Ley de Derechos Culturales, que nació en la Asamblea Legislativa, nos tocó apoyarla. Esa iniciativa no se concretó, aunque es un ejercicio fundamental, porque venía la Constitución y se pensó que había que pasar primero ese tema a la discusión constitucional, pero sin esa primera Ley de Derechos Culturales de la Ciudad tampoco quizá tendríamos los derechos culturales en la Constitución. Sin el trabajo de Abril Trujillo, de Eva Lescas, de José Alfonso Suárez del Real, para armonizar la Constitución con una Ley de Derechos Culturales de la Ciudad tampoco habríamos llegado a eso, así que muchas gracias legisladoras y legisladores.

Hoy en la mañana recordaba un poema de Gerardo Deniz que se llama “Cultura”, y lo que propone este poeta barroco, iconoclasta, a veces ilegible, pero siempre lleno de luces y de descubrimientos, desde su poética siempre de pitorreo profundo y fundamental, de reírse del mundo, habla de ese mundo de la cultura, de la toga y del birrete, de las alfombras rojas, de los especialistas, y decía que con la cultura habría que irse a pasear, que había que divertirse, irse de fiesta, de paseo, y a equivocarse de otras maneras.

En este sentido, creo que muchas de las cosas que hemos hecho, pues han sido así, han tenido esa inclusión poética. Creo que una de las características es la inclusión de los poetas. Hoy vemos en el Museo de la Ciudad a un poeta en compañía de otro, José María Espinasa y Josué Ramírez. Los poetas están en todo, ya saben que es una enfermedad incurable y que ni modo. Hemos abierto las puertas de la cultura también a los poetas, que curiosamente no suelen ser bienvenidos en las instituciones culturales, por algo será ¿no?, no es que no nos quieran.

Creo que también lo hemos querido hacer de otra manera, pensarlo y divertirnos. Esta satisfacción que sentimos no hubiera sido posible hoy, sino es porque lo hicimos con muchas ganas de hacerlo, de divertirnos, de poner lo mejor que tenemos, de poner nuestro corazón e imaginación, con muchas ganas de que sea la imaginación de otros a las que nosotros serviríamos.

En todas las áreas de trabajo de la Secretaría, y me gusta insistir en esto, los ciudadanos no están detrás. No, están adelante. Los consejos de las orquestas, de los Faros, de la Casa Citlaltépetl, de la Casa del Poeta a la que estamos relacionados, en fin, todo está lleno de personas, pensando de manera colegiada en libertad y aportando sus saberes. Por eso, decir que incluso a nombre institucional, ya no del Secretario, esto es lo que hemos hecho. Es un abuso, porque en cada actividad está lo que han hecho los creadores, los barrios, los pueblos; esto se ha hecho también abriendo la puerta y haciendo que la Secretaría sea un instrumento de la sociedad al servicio de las comunidades culturales, de sus creadores y de sus barrios y pueblos, su diversidad cultural. Así que ha sido un placer y muchas gracias.

--o0o--