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Celebración del aniversario del Faro Milpa Alta

Publicado el 15 Febrero 2018
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Celebración del aniversario del Faro Milpa Alta
Discurso del Secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín

Miércoles 14 de febrero de 2018

Buenos días a todas y a todos, saludo con mucho agradecimiento, admiración y fraternidad al Jefe delegacional de Milpa Alta, Jorge Alvarado Galicia; al compañero Estanislao García, que viene en representación del gran Julián Flores Aguilar; a Agustín Estrada, a la representación auxiliar de San Jerónimo; Micatlán, al comisariado ejidal, a la representación de enlaces de la delegación territorial, a los alumnos, a los maestros de la banda de este Faro. Es un honor estar con todos ustedes.

Hay algo que nuestros ancestros, nuestros abuelos y muchos de nosotros gozamos y que es quizás una de las experiencias más emocionantes de estar vivo: ver que una semilla crezca. Es ver donde aparentemente no había nada, donde había solamente tierra, aparece el maíz, aparece la milpa, el chile, aparecen las hierbas que nos sanan. Ver el crecimiento de las cosas es a lo que venimos a este mundo, para crear, para aportar, para ver que nuestro paso por la tierra sea fecundo, dé frutos.

Hace doce años que se creó el primer Faro en Milpa Alta, pero hoy cumple el primer año este nuevo Faro, lo cual, nos obliga a pensar en los procesos, en cómo se regó la planta, cómo se trabajó la tierra, cómo se prepararon las simientes para que exista hoy.

Cuando a mí me tocó asumir el puesto como Secretario de Cultura, vine a Milpa Alta a platicar con autoridades acerca de este proyecto, mismo que llevaba 3 años desde que se había puesto la primera piedra y 3 años también sin crecer, 3 años sin vida. No terminaba de nacer y encontré muchos “no”. Había muchas dudas sobre quién sumaría capitales, quién se llevaría los créditos, ese tipo de mezquindades que a veces ahogan nuestra vida pública, pero encontré dos grandes aliados que hicieron posible que hoy estemos aquí: uno fue el delegado, quien de inmediato cambió la conversación a un “sí, cómo lo hacemos” y si estamos aquí después de un año y ya empezaron a rendir frutos, como los trabajos de la banda, las extraordinarias fotos, los trabajos de cerámica, de vitrales, de gastronomía, telares, entre muchas cosas más, todo eso está vivo es porque esa pequeña palabra de dos letras, “sí”, se impuso sobre el “no”. Y a ese “sí “, quiero sumar la palabra que nace de la tierra, que nace del corazón, a Julián Flores y Estanislao García, con quienes me reuní varias veces, justamente hoy antes de llegar aquí, me detuve en un café donde tuvimos dichas reuniones, donde nos reunimos también con representantes de los bienes comunales y ahí acordamos que debíamos ir hacia adelante y trabajar contra los “no”, que estaban por varios lados, nacidos de preguntas por ejemplo: ¿cómo se va a invertir dinero público en la tierra comunal?, el área de la Consejería Jurídica se preguntaba ¿cómo evitar y garantizar que una vez hecha la obra, la delegación y los comuneros no se quedarán con ello? Y mi respuesta fue: se los garantizo, porque es de ellos.

Es lo que estamos demostrando en estos tiempos difíciles, en estos tiempos de transición política, donde resulta que lo más importante es señalar las diferencias, mostrar las adversidades; lo que mostramos hoy aquí, es la amistad, lo que nos une es el amor a México, a la tierra, el amor a Milpa Alta, ésta idea profunda de la relación entre la tierra y la cultura.

La cultura no es una especie de privilegio que tienen algunos, no es un adorno de la vida pública, no es el objeto que alguien puso en la casa, como un cuadro que a nadie le gusta; la cultura es la manera en que nos relacionamos entre nosotros, es la manera en la que hacemos comunidad, es la manera en que nos transmitimos la palabra en cualquier lengua, es la manera en que hacemos de nuestra diversidad y nuestras diferencias, no el motivo de enfrentarnos, sino la razón de estar juntos.

Es a través de nuestras identidades diferentes, que convivimos desde nuestra cultura, sabemos que la diversidad es el fundamento de nuestra riqueza, como lo es la diversidad del maíz, por eso no queremos un maíz transgénico, queremos que haya muchas semillas, porque eso nos garantiza el futuro; cuando una semilla se enferme, otra semilla tenga la capacidad de seguir adelante. Por eso la defensa de la tierra es la defensa de la cultura y viceversa.

Estamos trabajando juntos y cerrando un ciclo histórico, cuando uno cierra ciclos, no recuerda con quién se peleó, sino de las cosas que sí se hicieron, si de algo sirve eso que se llama “poder”, no es para robar, no es para imponerse; es para poder hacer y eso; es lo que hemos hecho. Hoy junto con la delegación, tenemos una tarea muy importante, que es la de la reconstrucción del patrimonio histórico y monumental dañado. Milpa Alta forma parte de un comité para la reconstrucción, que tenemos en la Ciudad de México, junto con el gobierno federal, el INAH, donde después de los sismos, muy pronto intervenimos a través de los apoyos prioritarios, se invirtieron recursos para apuntalar infraestructuras, para reconstruir el patrimonio.

¿Por qué es tan importante el patrimonio? ¿Por qué cuidamos las piedras? porque es igual a cuidar a los abuelos, a los bisabuelos, a los tatarabuelos que pusieron esas piedras; por lo tanto, tienen valor espiritual. Por ello, hay un compromiso junto con la delegación, que es; restaurar todo el patrimonio monumental histórico de Milpa Alta.

Ustedes son el Faro, cuando se inaugura un monumento pareciera que lo más importante son las piedras, pero esto no tendría valor, si no hubiera jóvenes y maestros que establecen ese diálogo creativo, que se transmiten conocimientos de una generación a otra, que se transmiten las lenguas de unos a otros, la historia de lucha, de resistencia entre los pueblos, ante modelos que muchas veces vienen de fuera.

Estamos celebrando también un compromiso, el de renovar esa tradición de las bandas juveniles e infantiles de música; y ese compromiso lo vamos a escuchar, lo vamos a abrazar, porque nos parece fundamental que las tradiciones musicales de los pueblos, no se pierdan. Estamos en riesgo de perder nuestras tradiciones, de que la comida “chatarra” se imponga sobre el maíz, de que el reggaetón no vuelva tonta a una generación completa y que la vuelva machista, por eso estos espacios no son adornos; por eso estamos contentos de haya espacios culturales, de que haya circo, que exista aquí el Festival Clown, desde aquí saludamos estos tiempos y nos abrazamos. Cito a Guillermo Tovar y de Teresa: “Lo que la política separa, la cultura lo une”. Por ello, tenemos que cuidar este espacio, que no lo lastimen las campañas electorales, que no se convierta en punto de discordia, porque ésta, no es una casa común, es la casa de ustedes. Muchas gracias

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