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Despiden a Rius con aplausos y humor en el Museo del Estanquillo

Publicado el 10 Agosto 2017
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SC/DDC/CP/0625-17 Ciudad de México, 10 de agosto de 2017

  • El Secretario de Cultura capitalino, Eduardo Vázquez Martín, en compañía de Micaela Flores, viuda deRius, y de su hija Citlali, a nombre de la ciudad dijo adiós al reconocido caricaturista

  • Los moneros Rafael Barajas El Fisgón, Arturo Kemchs, Rafael Pineda Rapé y Ariel Rosales, editor de Rius, reflexionaron sobre el trazo crítico e irónico del creador de Los Supermachos y Los Agachados

El caricaturista e historietista Eduardo del Río Rius fue despedido con un minuto de intensos aplausos, que resonaron entre las paredes del Museo del Estanquillo, en una sentida ceremonia encabezada por el Secretario de Cultura capitalino, Eduardo Vázquez Martín, en compañía de la viuda del también escritor Micaela Flores y de su hija Citlali.

“A nombre de la ciudad, ¡adiós! Se ha ido un rebelde, quien nos deja un gran legado: no dejar de pensar críticamente el mundo y no dejar de reírnos; debemos tener humor ante nuestras tragedias, porque el humor no significa darles la vuelta, también es una forma de enfrentarlas”, expresó Vázquez Martín.

El homenaje fue realizado en presencia de las cenizas de Rius, fallecido el martes 8 de agosto y a quien Vázquez Martín recordó como una “persona íntimamente querida”. El Secretario señaló que la despedida —ofrecida por los amantes lectores, quienes abarrotaron la terraza del recinto— es también una forma de fortalecer su presencia, la cual acompañó, guio y liberó a muchas generaciones.

“Mi papá siempre había rechazado todo tipo de homenajes y él nos dio permiso de hacer uno cuando se muriera, y llegó el momento. Él siempre dijo que el mejor homenaje que le podemos hacer es leer sus libros y creo que sigue teniendo razón”, expresó su hija Citlali conmovida ante tanta audiencia.

Agradeció a todos los presentes el cariño y admiración mostrados por el también creador de Los Supermachos y Los Agachados e instó al público presente a no decaer: “Sé que es difícil no estar triste en un momento así, pero una cosa que nos dejó muy claro a todos es que hay que tomar con humor las cosas”.

La viuda de Rius, Micaela Flores, expresó: “¡Gracias por estar aquí! Aunque él no esté presente, siempre va a estar con nosotros, cada que veamos un libro, una caricatura o una pintura que él hizo”.

La directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Lidia Camacho, también asistió al homenaje y celebró a Eduardo del Río como una de las figuras más importantes de la cultura mexicana, cuya obra se convirtió en una de las principales herramientas para entender la segunda mitad del siglo XX.

“Amplió el horizonte de la temática de los moneros y renovó el lenguaje de las caricaturas, al tiempo que fungió como un gran divulgador de temáticas que quizás estaban alejadas de un gran público y él las hizo asequibles e interesantes con su ironía e inteligencia”, afirmó.

Durante un minuto, las personas presentes celebraron con aplausos la ironía e inteligencia de quien con su trazo criticó al sistema político y a la sociedad, a través de obras como Cuba para principiantes (1966) y Marx para principiantes (1972), entre otros títulos.

Los moneros Rafael Barajas El Fisgón, Arturo Kemchs, Rafael Pineda Rapé y Ariel Rosales, editor de Rius durante 40 años, dibujaron con palabras a uno de sus más respetados colegas y amigos, durante una charla que estuvo llena de divertidas anécdotas e hizo reír a los presentes.

Rosales aseguró que el vacío que deja el ilustrador sólo será llenado por Rius, mediante sus más de 40 mil dibujos y 130 libros, de entre los cuales recordó con ejemplar en mano Las glorias del tal Rius, que el artista publicó en 2004 para celebrar sus 70 años de vida. “Lo importante es dimensionar esta obra que él califica de astronómica, estamos hablando del universo Del Río, éste es el cosmos Rius y, como tal, hay que tratar que llene el hoyo negro de su ausencia”.

Con el peculiar sentido del humor que las circunstancias ameritaban, El Fisgón celebró la llegada al cielo de uno de los ateos y periodistas más desafiantes. Leyó en su memoria El Evangelio según San Garabato, que el propio Rafael Barajas escribió inspirado en la obra de Eduardo del Río, donde narra que Rius es el creador del universo.

Rius nos enseñó a muchos a pensar, a ser libres, a luchar, a ser rebeldes, a cuestionar y a reírnos ante nuestras tragedias. Él nos enseñó que los mexicanos nos reímos cuando nos duele y nos dolemos cuando reímos. Hoy, en este día de duelo, puedo decir que a cada rato me asaltan recuerdos de él, y me dan, al mismo tiempo, alegría y dolor. En este día sólo les puedo decir que sólo me duele cuando me Rius”, expresó el caricaturista.

Al homenaje se sumaron anécdotas contadas por Arturo Kemchs y Rafael Pineda Rapé, quienes con el filo de su memoria trazaron al ser humano, al maestro y al profesionista que los introdujo al mundo de la caricatura. “Un libro de Rius puede cambiar la vida de otra persona, regalen uno de sus libros”, exhortó Rapé.

Kemchs recordó que fue en su época universitaria, por obligación —en un principio— cuando por indicaciones de su maestro de historia se acercó por primera vez a la obra de Rius, de quien recibiría después trazos originales en un montón de cartones reciclados, comportamiento que le permitió entender el verdadero valor de sus caricaturas.

Familiares, amigos y colegas hicieron una guardia de honor para acompañar la urna de las cenizas del caricaturista, que fueron trasladadas después a su casa en Tepotzotlán, donde falleció el pasado martes.

En el Museo del Estanquillo, donde el historietista recibió el miércoles 7 de diciembre de 2016 el Primer Reconocimiento de Caricatura Gabriel Vargas, que le otorgó el Gobierno de la Ciudad de México, la gente recordó a Rius, sus personajes favoritos y las caricaturas más graciosas que les arrebataron carcajadas.

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